Cashback: o cómo me he ahorrado 400€ este año sin hacer absolutamente nada

¿Qué es el cashback? Descubre como he conseguido ahorrar más de 400€ en dos años sin apenas hacer nada.

El otro día revisando mi cuenta me di cuenta de algo raro. Tenía 47€ más de los que recordaba. No era un error del banco ni un ingreso que hubiera olvidado. Era cashback acumulado durante meses que ni sabía que tenía.

Dinero que gané comprando el café de cada mañana, la compra del súper, y alguna que otra cena fuera. Cosas que iba a hacer de todas formas. Y ahí estaban esos 47€, como encontrados en el bolsillo de una chaqueta vieja.

Hace tres años, si alguien me hubiera hablado del cashback, habría pensado que era otra de esas cosas turbias de internet. Apps que te prometen dinero gratis y luego resulta que tienes que hacer mil pasos, rellenar encuestas, y al final te dan tres euros en puntos que solo puedes gastar en cosas que no quieres.

Pero resulta que el cashback real, el que funciona, es bastante más simple. Y bastante menos emocionante, para ser honesto. No te vas a hacer rico. Pero tampoco está mal recuperar algo de lo que gastas.

Lo que nadie te explica bien

Cashback significa «dinero de vuelta». Compras algo, te devuelven un porcentaje. Fin de la historia.

El problema es que nadie te explica por qué demonios alguien te daría dinero por comprar. Suena a trampa. Suena a que luego viene la letra pequeña y descubres que en realidad no es dinero de verdad sino «puntos» que caducan en dos meses y solo puedes gastar en una tienda de Cuenca que vende lámparas artesanales.

Pero no. El cashback existe porque funciona. Para los comercios, se entiende.

Es marketing simple: si dos cafeterías son iguales y en una ganas dinero por cada café, ¿a cuál vas? A la que te da cashback. Pues eso. El comercio paga ese porcentaje porque sabe que vas a volver. Y que probablemente gastes un poco más, aunque sea inconscientemente.

¿Es manipulación? Bueno, es publicidad. Pero al menos te llevas algo. No como esos anuncios de YouTube que ves obligado y no ganas nada.

Mi primer desastre con el cashback

La primera vez que probé el cashback fue con una de esas apps de compras online. Beruby o algo así. El anuncio prometía «hasta el 10% de vuelta en tus compras».

Me descargué la app, me registré, y empecé a comprar. Todo por ahí. Zapatillas, ropa, libros. Porque claro, «me devuelven el 8%».

Tres meses después hice las cuentas. Había gastado 340€ más de lo normal ese trimestre. Y había ganado… 18€ en cashback. Que además no podía retirar hasta llegar a 20€.

Genial. Me había gastado 340€ de más para ganar 18€ que ni siquiera podía sacar todavía.

Ahí aprendí la lección: el cashback solo funciona si lo usas en cosas que ibas a comprar de todas formas. En el momento en que empiezas a comprar por el cashback, has perdido.


Los tipos de cashback (y cuál merece la pena)

Porque no todo el cashback es igual. Ni de lejos.

Las tarjetas de crédito que dan el 0,5%

Tu banco te vende la moto de que su tarjeta te da cashback. Y es verdad. Un 0,5% en todas las compras.

Suena bien hasta que haces cuentas. Si gastas 1.000€ al mes, ganas 5€. Sesenta euros al año. Que además te los dan en «puntos» que luego casi no valen nada y caduca todo si no los usas.

Ah, y tienes que gastar mínimo 600€ al mes o pierdes el beneficio. Y solo en comercios españoles. Y no cuenta gasolina ni supermercados.

O sea, una mierda.

Las apps de compras online donde tienes que hacer mil cosas

Estas son las peores. Te registras, tienes que entrar siempre desde su plataforma, a veces escanear tickets, meter códigos promocionales…

Y el cashback tarda semanas en aparecer. Y está «pendiente de validación». Y si devuelves algo, adiós al cashback. Y necesitas mínimo 20€ para retirar.

Al final acabas con 8€ en una app, 12€ en otra, 6€ en otra más. Nunca llegas al mínimo en ninguna. Y cuando por fin llegas, descubres que los puntos han caducado.

Probé tres de estas apps. Las tres acabaron olvidadas en mi móvil con saldos ridículos que nunca llegué a retirar.

El cashback automático en sitios físicos

Este es el que funciona de verdad.

Te registras una vez, conectas tu tarjeta del banco, y a partir de ahí no tienes que hacer nada más. Compras en tu cafetería de siempre, en el súper, en el restaurante. Pagas como siempre. Y te llega el cashback solo.

Sin apps que abrir, sin tickets que escanear, sin códigos. Automático.

Este es el tipo que yo uso ahora. Y es el único que realmente me ha ahorrado dinero, porque no me hace cambiar mis hábitos.

Cuánto he ahorrado realmente (números sin trampa)

Llevo dos años usando cashback del tipo que funciona. He hecho las cuentas reales, sin inflarlas.

Café y desayunos: Voy a la misma cafetería casi cada día. 3€ de media, cashback del 2%. Son 6 céntimos por café. En dos años: 78€

Supermercado: Un par de supermercados del barrio están en la red. Cashback entre 0,5% y 1%. En dos años: 94€

Restaurantes: Los findes salimos a cenar. Varios sitios dan cashback del 2-5%. En dos años: 156€

Gimnasio: Mi gimnasio da 1% de cashback en la cuota mensual. En dos años: 38€

Otros: Peluquería, alguna tienda, regalos… En dos años: 47€

Total en dos años: 413€

No es una fortuna. No me he comprado un iPhone con eso. Pero son 413€ que no tenía, por hacer exactamente lo mismo que hacía antes.

Y lo mejor: no tuve que pensar en ello ni una sola vez después de registrarme.

Las trampas que nadie menciona

Porque no todo es bonito. Las empresas de cashback tienen sus trucos.

El dinero «pendiente» que nunca llega

Compras algo. El cashback aparece como «pendiente». Pasan tres semanas. Sigue pendiente. Escribes al soporte. Te dicen que «están validando la compra». Pasan dos meses. Desaparece.

Me pasó con una compra de 80€ que debía darme 6€ de cashback. Nunca llegaron. Y cuando reclamé, me dijeron que «la compra no cumplía los requisitos». ¿Qué requisitos? Nunca me lo explicaron.

Los mínimos imposibles

Tienes 9,80€ acumulados. Necesitas 10€ para retirar. Así que sigues comprando cosas para «llegar a los 10€». Y al final has gastado 30€ de más solo para poder sacar tus 10€.

Es la pescadilla que se muerde la cola.

Los puntos que valen menos que el aire

«¡Has ganado 5.000 puntos!»

Suena a mucho, ¿verdad? Hasta que ves que 1.000 puntos = 1€. O sea que has ganado 5€. Pero te lo venden como si fueran 5.000€.

Es psicología barata para que te sientas rico cuando en realidad has ganado cuatro duros.

La caducidad que nadie lee

Letra pequeña: «Los puntos caducan a los 12 meses sin actividad».

O sea que si no usas la app en un año, pierdes todo. Y claro, como nunca llegas al mínimo para retirar, sigues acumulando… hasta que un día entras y está todo a cero.

A un amigo le pasó. Tenía 45€ acumulados. Caducaron todos porque no entró en la app en 13 meses.

Lo que funciona de verdad

Después de dos años de prueba y error, esto es lo que me ha funcionado:

1. Solo cashback automático

Si tengo que acordarme de hacer algo, no lo hago. Así de simple. Las apps donde tienes que entrar, escanear, meter códigos… las acabas olvidando.

Solo uso sistemas donde pago normal con mi tarjeta y el cashback llega solo.

2. En sitios donde ya gasto dinero

No cambio mis hábitos por el cashback. Sigo yendo a mi cafetería aunque dé 0%. Solo cuando hay dos opciones iguales, elijo la que da cashback.

Nunca gasto de más «porque da cashback». Esa es la trampa.

3. Una sola plataforma, no veinte

Antes tenía cuatro apps diferentes. 7€ en una, 11€ en otra, 5€ en otra. Nunca llegaba al mínimo en ninguna.

Ahora solo uso una. Todo se acumula en el mismo sitio. Y cuando llego a 20€, los retiro.

4. Lo reviso cada tres meses

Marco en el calendario: cada tres meses, revisar cuánto he acumulado. Si veo que apenas he ganado nada, cambio de sistema o lo dejo.

No tiene sentido usar algo que te da 2€ en tres meses.

5. Retiro el dinero cuando puedo

No lo dejo acumular «para cuando tenga mucho». Porque luego caducan, o cierran la app, o cambian las condiciones. Llegué al mínimo, lo saco.


Silk y por qué lo uso

Vale, tengo que hablar de Silk porque es lo que usamos nosotros. Pero te lo cuento honesto, sin vender humo.

Silk es cashback en comercios del barrio. Cafeterías, restaurantes, tiendas, gimnasios. Sitios donde ya gastas dinero.

Lo que me gusta:

  • Es automático. Conectas la tarjeta una vez y nunca más tienes que pensar en ello.
  • Los porcentajes van del 0,5% al 10%. Depende del comercio y del día.
  • Puedes ver en un mapa dónde ganas más cashback.
  • Los puntos no caducan.
  • Lo retiras cuando quieres, no hay mínimos absurdos.

Lo que todavía falta:

  • No están todos los comercios. Cada vez más, pero aún faltan.
  • De momento solo en Madrid (aunque pronto más ciudades).

Yo lo uso porque mi cafetería, mi supermercado y varios restaurantes que frecuento están dentro. Y me ahorro unos 200€ al año sin hacer nada.

Si tus sitios habituales están en la red, es dinero gratis. Si no están, pues no te sirve de mucho todavía.

Para terminar

El cashback no es una estafa. Pero tampoco es el chollo del siglo.

Es simplemente una forma de recuperar un porcentaje pequeño de lo que gastas. Nada más. Si lo usas bien, ganas algo. Si lo usas mal, pierdes dinero.

La clave está en que sea automático y que no cambie tus hábitos. En el momento en que empiezas a comprar cosas que no necesitas porque «dan cashback», has perdido.

Yo llevo dos años con esto y me he ahorrado unos 400€. No es una fortuna, pero tampoco está mal para algo que no me costó ningún esfuerzo después del registro inicial.

Eso sí, tuve que probar cuatro o cinco sistemas hasta dar con uno que funcionara de verdad. La mayoría son basura. Pero cuando encuentras uno bueno, compensa.

¿Te vas a hacer rico con el cashback? No. ¿Vale la pena? Si no tienes que hacer nada extra y no cambias tus hábitos, sí.

El resto es humo.

Tu barrio, más cerca. 
Silk – La red de recompensas para el comercio local

Diego del Cerro

Diego del Cerro

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